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dimecres, 11 de setembre del 2024

El catàleg de dansa, a Fira Tàrrega 2024

Fira Tàrrega no oblida mai el seu principal objectiu: mostrar peces de carrer i algunes escèniques susceptibles de passar a formar part de la contractació dels Ajuntaments i teatres de format mitjà i petit del país. I en l’àmbit de la dansa aporta sempre una extensa oferta de qualitat. L'edició 2024 no ha estat una excepció.

Alberto Velasco a "Mover montañas"

La plaça Major es va convertir en l’epicentre del moviment, amb sobrat interès per part del públic, si atenem les xifres d’assistència. No hi ha desinterès en la dansa, només mals programadors… Tot el contrari que a Fira Tàrrega, on la mirada polièdrica de la seva directora artística, Anna Giribet i equip van apostar per tres bons exemples de dansa: l’humor amb sentit, el flamenc emocional i la introspecció ballada. El primer, de la mà d’Alberto Velasco, amb una reivindicació dels cossos que ballen, del tot pertinent i amb elements folklòrics i accent en el trencament d’estereotips de gènere. Un espectacle no apte per a qui pateixi de grassofòbia i ballat amb elegància i àmplia disposició: “Mover Montañas”.

Per la seva banda, Raquel Gualtero amb “360º” va fer les delícies dels apassionats de les coreografies repetitives ballades sobre un mateix, en cercles incansables. Una d’aquelles peces que suggereixen moltes més coses que no pas ensenyen en una impressió accelerada. I amb el duet de Daniel Doña i Cristian Martín “Doma” es va confirmar que hi ha un nombrós públic amb criteri a qui agrada que es programi bona dansa gratis al centre de la ciutat.

En el gran format, naturalment va destacar l’obra de Sol Picó: “Carrer 024”. Una crida d’atenció a una de les epidèmies silents del nostre temps: la soledat. Grues, grans estructures mòbils, llums i color. Un festival de diverses coses que transiten enmig dels espectadors que van omplir la gran esplanada de l’Hort del Barceloní. Allà enmig es deixava notar la mà intel·ligent de la coreògrafa valenciana, no només visible en l’energètica explosió de la coreografia de les ballarines; sinó també en els referents que omplen de sentit els diversos quadres de què es compon l’obra.

Qabalum (Diego Pazó i Lucía Burguete) a "Todo este ruido"

Completava aquesta àmplia oferta de dansa, a l’espai més pausat de la piscina, “Todo este ruido” de la companyia Qabalum (Diego Pazó i Lucía Burguete) i ballada amb la participació d’un dron. Molt atents a aquesta peça, per la brillantor tècnica amb la qual es mouen i de quina manera pot connectar amb els interessos del públic més jove. Van posar el nivell molt alt, en un espai on es presentava a continuació l’última peça professional de Claire Ducreux.

Per fi, a l’espai més escènic, el poliesportiu, l’esbojarrada proposta de Losinformalls (Luis García i Pere Joseph): “Perdón”. Dansa, improvisació, participació del públic i bon humor.

dimecres, 7 d’agost del 2024

Bailan las brujas

Crònica final de Dansàneu 2024 al web de la Revista Susy-Q


Foto: Rut Solé

Bailan las brujas


Se clausuró la 33.ª edición del Festival Dansàneu, en diversas pequeñas localidades del valle leridano, con gran éxito de público y la presencia de Sol Picó, Mal Pelo y Montse Colomé, entre otros. Culturas del Pirineo que ponen el foco en la danza. Allí estuvimos.

Se recordó, en esta ocasión, la historia del sexto centenario de la publicación del primer libro más antiguo de Europa contra la brujería (“Privilegis i Ordinacions de les Valls d’Àneu”, 1424). Todos los espíritus de la danza convocados para redimir la injusticia, mayoritariamente ejercida contra mujeres, a la que el espectáculo inaugural bailado por la joven compañía de IT Dansa y con una coreografía enérgica y resolutiva de Aleix Martínez, incorporó una mirada más amplia para reflexionar también sobre la persecución de otros colectivos. De hecho, el Festival arrancó unos días antes, para ir abriendo boca, de la mano del espectáculo “Supermedium” de Núria Guiu & Ingri Fiksdal. La presencia de coreógrafas y bailarinas fue, como correspondía, mayoritaria. Y sirvió de homenaje a su tenacidad y dedicación a este arte. Fue el caso de la pieza “Celebration” de Montse Colomé, que lleva presentando felizmente desde hace un par de años y en la que invita a la participación del público.

Uno de los ejes de interés del Festival es la conexión entre la danza tradicional y la contemporánea. Interesantes propuestas se pudieron ver: la primera fue “Rel i Grapa” de Víctor Pérez Armero y su hermano percusionista Raúl. Sirvió para reflexionar sobre esas conexiones, desde un plano más emocional y de comunicación humana. Luego llegó la valenciana Inka Romaní y su “Fandango Reloaded” con un heterogéneo grupo que unió trap, hip-hop y jotas. Todo con la intención de cuestionarse cómo sería posible que los más jóvenes lleven a la calle fandangos y patrimonio musical. Por fin, la investigadora y creadora artística Lara Brown hizo las delicias del numeroso público concentrado en una de las plazas de Esterri d’Àneu: defendió su propuesta desde el entusiasmo, superó con oficio algunos problemas técnicos, y sirvió para ejemplificar la importancia de la transmisión oral de los bailes y danzas populares, como por ejemplo hizo una vez concluido el espectáculo con el “ball de l’esquerrana”, propio del municipio y que se ejecuta en parejas.

Bailan los artistas


Sin duda, uno de los momentos excelentes de la edición 2024 fue la presentación de “La nit” (“La Noche”) de Mal Pelo y el trío de música Fortuny. Composiciones de Arnold Schönberg, Ernest Bloch y el reputado autor actual Joan Magrané sirvieron como contexto ideal para la introspección y el espíritu de conmoción a los que María Muñoz y Pep Ramis llevan su unión en el movimiento. Capaces como fueron de crear un clima austero, pero impactante vínculo trascendente en el interior de la Iglesia de Santa Maria d’Àneu en Escalarre (la Guingueta d’Àneu).

Y el de clausura fue, probablemente, el mejor de los espectáculos al lograr conjugar el recuerdo por las mujeres asesinadas acusadas de brujería y un canto a la libertad de las artistas a través del cual expresar los deseos más íntimos. Se trata de “Les filles de Lilit” (“Las hijas de Lilit”). Cuatro solos para hablar de otros tantos momentos extraídos de la literatura y la historia, en este orden: Anna Hierro representa Medea y la descarga de su frustración sobre los hijos. Con su movimiento entrecortado, gestos en ruptura, y una elegancia casi clásica a la que nos tiene acostumbrados la bailarina, destacó por abrirse paso en medio de una música jazz, tenazmente interpretada por la Barcelona Art Orchestra, con un ritmo y unos decibelios quizás algo de más, hasta el punto que enmascaraba un poco el sentido de las intérpretes. 

Muy destacadamente pasó en la segunda parte de Raquel Gualtero, que requería centrarse muy bien en su personaje: Lilit, la primera mujer, anterior a Eva, según la mitología, causante de todos los desvaríos hacia el hombre, posición desde la cual se la ha juzgado. Raquel despliega una intencionada coreografía de la pasión fatal, de la tentación y la venganza, con la que acentúa, casi hasta llevar al paroxismo esa antigua mirada, con un gesto expansivo, delicado en el detalle y extraordinaria presencia escénica. 

Fue Sònia Gómez la encargada de rememorar, en tercer lugar, la locura persecutoria de la Iglesia contra las mujeres libres, con una divertida ruptura estética y libertad expresiva que gusta tanto de ella. Para acabar con un contrapunto de esperanza que Carlota Gurt, la responsable de esta dramaturgia particular basada en el encargo de buscar textos sobre los que sostener la idea de esas coreografías, quiso para el espectáculo: Virginia Woolf y su “Orlando”. Los cuatrocientos años de existencia de un hombre que cambia de sexo. Interpretado por Sol Picó, apareció limitada por un vestuario que casi le impedía el movimiento, hasta ir liberándose poco a poco y quedar desnuda de torso. Más allá de su fuerza y determinación, Sol impregnó de profundo respeto su coreografía por todas las mujeres injustamente maltratadas a lo largo de la historia. Un espectáculo que merece ser revisitado, la primera ocasión será en Barcelona en diciembre.

Así bailaron las brujas a las que invocaban las artistas desde las plazas y recintos del Vall d’Àneu. Diez días de movimiento sin cortapisas, en un festival cuidado hasta el mínimo detalle y programado con inteligencia.

dimecres, 31 de juliol del 2019

Así fue la danza del Grec 2019

Arrasaron las mujeres


Finalizó el Festival Grec y nos dejó buena danza en femenino. Desde Emily Molnar y el BC Ballet hasta Sol Picó, Lucy Guerin o Jone San Martín, la presencia de ellas dominó estos días de danza en Barcelona

Barcelona, 31 de julio de 2019

Acertar con los espacios, programar en femenino y no confiar todo a los grandes nombres: estos son los tres aciertos en el Festival Grec 2019. A cualquiera le gustaría llenar el Teatre Grec en una plácida noche barcelonesa y si es posible con poca humedad. Pero son 2000 localidades y esto es danza. Así que eran dos las propuestas estrellas para ese espacio y fue un éxito incontestable su ubicación.

Ballet BC: Tres Coreografías. El eje discursivo de esta edición era Atravesando el Pacífico: de Melbourne a Nueva York. Se hizo parada en Vancouver: Canadá. Dirigidos por una mujer y con tres piezas de coreógrafas. Comenzó la noche con una reivindicación: no se ha visto aún nunca la compañía de Sharon Eyal en Barcelona. Se presentaba Bedroom Folk. Entusiasmó al heterogéneo público con su elegancia oscura y críptica, en la única noche que pudieron actuar porque la lluvia impidió la siguiente. Emily Molnar, hasta ahora directora artística de la compañía (acaba de ser nombrada directora del NDT holandés), firmaba To this day: algo más popular, con unos silencios dinámicos que contrastaban bien con la música de Jimi Hendrix. Y Solo Echo de Crystal Pite significó un refinado gusto por la excepcionalidad interpretativa y la estética depurada. Aficionados, habituales o los que se acercaron por casualidad al Anfiteatro, llenaron y salieron convencidos de que podría haber sido el espectáculo inaugural de esta edición.

Sol Picó: Animal de Séquia. Casi a punto de finalizar el mes, el Teatre Grec volvió a congregar un público diverso llamado cada cual por un motivo: su creadora incansable, enérgica y transformadora; el homenaje a la cultura popular y tradicional valencianas que propone; y la música, como eje vertebrador y que contaba para la ocasión con la participación de la Banda ChaPicó y la Municipal de Barcelona. El resultado: una mascletà corporal. Un ejercicio que combina fascinantes imágenes de recreación de algunos episodios de la vida colectiva, de la fiesta en comunidad; con fantasía musical, escenográfica y coreográfica; y con toda la ruptura visual que una artista en plena madurez aporta a este nuestro pequeño universo contemporáneo. Hay unas cuantos fragmentos que quedarán en la memoria de uno de sus mejores espectáculos en los últimos años: su solo, casi al final y acompañando al cantante Carles Dénia y que con generosidad extiende al cuerpo femenino de baile; y la representación del ruido atronador de los petardos, que generan con exuberancia bailarines y músicos. Todos están metidos de lleno en el juego. Pero un nombre de uno de los más jóvenes debemos destacar: Luis Martínez Gea, incansable y fascinante en plena locura física. Será espectáculo inaugural en Fira Mediterrània de Manresa el 10 de octubre: allí donde actúen, no se lo pierdan.

Más espacios, más mujeres

Otras creadoras ocuparon más espacios: la Sala Pina Bausch del Mercat de les Flors acogió una propuesta más intimista, especializada y llena de finura conceptual. Split de Lucy Guerin está interpretado por dos bailarinas, una de ellas desnuda. Parecerían el cuerpo y su sombra. Idénticos movimientos y expresión, limitadas cada vez por un espacio más pequeño, que van dibujando con una cinta adhesiva hasta completar un minúsculo rectángulo donde se vuelve prácticamente imposible ejecución alguna. Ahí acaba todo, como constatando que es en la libertad donde se encuentra la creatividad coreográfica. Una bella analogía.

También en el Mercat se pudo ver Las muchísimas, un paso más en la larga investigación desarrollada en Baleares por Mariantònia Oliver, que ahora expande su exitosa propuesta Las muchas, con participación de mujeres mayores de 65 años .

Por su parte La Caldera, centro de creación de la danza y a través del cual se extiende el Festival por la ciudad, propuso Jone San Martín para que diera la lección más maravillosa que podíamos recibir del legado de William Forsythe. Fue bailarina del creador norteamericano residente en Frankfurt más de 20 años. En Legítimo/Rezo desgrana, primero con una conferencia breve y luego a través de un solo, todo el complejo entramado que supone el trabajo de improvisación. Un espectáculo perfecto.

Luego había esos platos fuertes que cualquier festival quiere tener en su lista, pero que en esta ocasión resultó un menú más bien disperso. Así pasó con Kind de Peeping Tom en coproducción con el Teatre Nacional de Catalunya: mucho contenido para tan poco movimiento. Como otra de las piezas que, a priori, creaban más curiosidad en el Mercat: Augusto de Alessandro Sciarroni. La repetición como eje dinámico de sus propuestas. Aquí centrado en una hora de risas, sonrisas y carcajadas. Y aunque hay una conexión casi mágica entre sus intérpretes, por saberse parte de algo bien singular; no llega a la platea todo ese esfuerzo casi titánico por sostener el empeño.

divendres, 13 de novembre del 2015

Conversa ballada

Sol Picó
12 de novembre de 2015
La Pedrera #AraDansa

Publicat al portal de crítics Recomana
El cos de la memòria

Tota la plasticitat coreogràfica de Sol Picó mereixeria un capítol a part en la història dels darrers vint anys de la dansa a casa nostra. L'ímpetu constructiu de dramatúrgies contundents i el seu enèrgic ball són un llegat incandescent, agosarat i determinant per entendre moltes de les coses que passen pels escenaris actualment. Encara no som conscients del deute contret amb l'artista i com ha marcat traços fonamentals, esteles creatives sobre les quals els joves coreògrafs actuals se sustenten, independentment del grau de consciència que en tinguin del fenomen. La “Conversa ballada” que l'artista ha presentat en el cicle #DansaAra de La Pedrera és una oportunitat única per repassar amb ella alguns del moments claus d'aquestes dues dècades.


És la segona vegada en poc temps que Sol Picó insisteix en el passat: per aquestes dates fa un any s'estrenava a Temporada Alta One-Hit Wonders. Encara sou a temps de veure aquesta peça perquè està rodant arreu. Amb el fil conductor d'un viatge, conté algunes dels moments coreogràfics més bells i intensos de tots els de Sol Picó. Per als afortunats que han seguit la seva carrera, serveix per contrastar l'actualitat del seu treball. Per als que només la coneixen de referència, és una oportunitat ideal per a atansar-s'hi.

A diferència d'aquesta Conversa ballada allà és el cos qui pren la paraula. Al capdavall l'instrumental sobre el qual s'incardina la dansa. Res que no sigui el moviment i el seu traç evanescent expliquen millor aquella projecció històrica d'artista fonamental a la qual ens referíem abans. Per això en aquesta ocasió la intenció d'explicar en una mena de relat simpàtic, desenfadat, sense més pretensió que compartir amb el seu públic retalls d'aquests anys de dedicació, resulta poc convincent. No pas per les sucoses anècdotes, la intel·ligent adaptació i la desena de grans artistes amb qui comparteix memòria d'alguns dels seus muntatges més celebrats i fins i tot dels més ignorats d'una crítica de dansa amb qui manté algunes pulles dialèctiques. És que la conversa queda sobtadament superada per quatre intervencions ballades de Sol Picó, de les quals destaca de manera fonamental la coreografia ”Homenatge a Teresa” de la cançó d'Ovidi Montlló, i que serveixen per adonar-nos que el cos de la memòria és la pròpia dansa, i no pas aquest intent infructuós de recordar-la a través de la paraula (ni d'escriure-la, en el cas del crític). I aquesta és justament la seva grandesa, com la seva limitació: art efímer que sols una intèrpret de la magnitud de Sol Picó pot (re)visitar si ho fa ballant-lo sobre l'escenari.

Petit fragment "Homentage a Teresa" d'Ovidi Montlló que Sol Picó va ballar a La Pedrera:


NOTA: l'organització, en la sessió anterior a aquesta i en mateix cicle #AraDansa va autoritzar l'enregistrament per a ús particulars d'imatges.

dimarts, 7 de juliol del 2015

W.W. (We Women)

Festival Grec de Barcelona
Sol Picó / Shantala Shivalingappa / Julie Dossavi / Minako Seki
Mercat de les Flors, 6 de juliol de 2015

Publicat al portal de crítics Recomana


Foto: Erin Bassa
Dones, ball i tòpics

La dansa dels nostres temps, discurseja. És un dels seus excessos. I allà on la narració (el sentit dramatúrgic) hauria de delimitar l'espai concret dels personatges, l'argument (la retòrica política) acaba fent-se omnipresent fins a resultar simplificador. Això Sol Picó ho sap prou bé i amb indissimulat posicionament es pregunta a “W.W. (We Women)” per aquella “fórmula cohesionada i culturalment tipificada, capaç d'adaptar-se a diferents contextos i significats” que és com es defineix en literatura un tòpic. Per fer-ho, compta amb la participació d'un grup de ballarines i músiques de qualitat superlativa i a qui ha demanat sobre el discurs que al voltant de la seva condició de dones la societat a la qual pertanyen ha anat elaborat i perdura actualment.

De tant evident la llista de greuges i injustícies, fa basarda recordar-la aquí. La submissió resultant és inadmissible, i la resposta de qualsevol de nosaltres només pot ser de denúncia. I amb l'alerta, a sobre, que no estem parlant pas de coses del passat, perquè no s'escapa cap país ni tradició d'aquella ignomínia. Assistir a un espectacle de dansa amb un discurs tan clar, ho dèiem, pot resultar tant necessari com reiteratiu.

Però la solució del grup per evitar aquest problema arriba de la celebració de la pròpia feminitat. I els instruments necessaris, com s'esdevé en una obra d'aquestes característiques, la música i el ball. En aquest punt hi trobem excel·lència: en un solo de Sol Picó, amb les seves sabatilles de punta vermelles mentre taconeja en una superfície metàl·lica; en el moment que protagonitzen les quatre ballarines seguint la dansa índia de Shantala Shivalingappa; en l'angoixant i delicada japonesa Minako Seki penjada dels cabells a una corda d'estendre la roba; o en els moviments identitaris de la francesa d'origen africà Julie Dossavi. El flamenc és el fil conductor de la peça, interpretat en directe per la violinista Adele Madau, la veu i la flauta de Lina León, i la guitarra de Marta Robles. I l'entorn escenogràfic, un camp de refugiats. Una festa interpretativa és això que ofereixen aquestes 7 dones. Fragments on el discurs queda només apuntat, relegat, i pren protagonisme els seus cossos i qualitat artística, que és com acostuma a ser més nítida una idea en dansa.

divendres, 10 d’octubre del 2014

One-Hit Wonders

Sol Picó
Sala La Planeta
Temporada Alta, 4 d'octubre de 2014




Sol Picó / © rojo barcelona


Enèrgica, contundent, directa, forta i potent són alguns dels adjectius més utilitzats per la crítica escrita al llarg de la carrera de Sol Picó. I escaients, val a dir-ho. Per a mi, El Ball (2010) que va protagonitzar amb l'enyorada Anna Lizaran, combina a la perfecció aquell llistat amb una altra cara que sempre he imaginat, de vegades intuït, a voltes vist en les seves obres: una estranya fragilitat des de la qual balla tossudament i explosiva. Com si aquella contundència, la violència coreogràfica i els seus personatges, embolcallessin una figura -en la tècnica, però també en la vessant humana- més voluble i làbil del que pot semblar a primera vista. I que, possiblement, ha deixat lliure a One-Hit Wonders: un recull d'alguns moments dels seus espectacles, narrats en primera persona, en clau de confessió còmica i pròxima, en una carrera tan prolífica com fonamental per entendre la dansa contemporània a casa nostra.

S'acompanya a l'escenari per Joan Manrique, perfecte partenaire, sempre amatent, responsable de l'escenografia, imbricat en la història, però en un protagonisme secundari. És l'auxiliar de vol ideal per a algú sempre necessitat d'agafar un avió per exigències de la professió però poruga amb aquell transport. Se simbolitza així la contradicció del fet de ballar: un art que fa de la inestabilitat el motiu del seu esdevenir, confiat en la capacitat del cos per controlar el moviment i evitar caure. Fer volar el cos, sempre palplantat sobre la superfície del linòleum i que, paradoxa del ballarí nòmada, queda obligat a cedir el control en algú aliè quan s'agafa una aeronau.

Amb aquest argument, Sol Picó es recrea en alguns dels millors moments de la seva trajectòria artística: delícia per al record! Bésame el cactus, La dona manca o Barbi-Superstar o Paella mixta, entre d'altres. Imatges que lliga amb aquest espectacle, però que sobretot són la demostració de com les dues vessants, la forta i la dèbil, constitueixen la feina coreogràfica d'algú, en tots els casos sempre intensament inestable.

dijous, 17 de desembre del 2009

El ball

Teatre Nacional de Catalunya
El ball d’Irène Némirovsky, 16/XII/2009
Versió de Sergi Belbel, amb Anna Lizaran, Sol Picó i Francesca Piñón


Les petites venjances familiars, pel que tenen d’acte creatiu, són en la base de la constitució de la identitat de la persona. L’adolescent de l'obra (brutalment i desmanegadament meravellosa Sol Picó), coneix a la perfecció la matèria constitutiva dels anhels i somnis de sa mare, perquè comparteix amb ella el mateix desig d’agradar i ser estimada que tota persona experimenta en aquella etapa, o encara més enllà si les expectatives no han estat complertes. Unes vanes esperances que són el mirall on la mare (una Anna Lizaran desbordant) esclata la seva frustració per un passat que espera retrobar ara que les tornes de la situació econòmica familiar han canviat.

Però no es construeix sobre entarimats de fusta cap bastida prou resistent com per protegir-nos dels ínfims i sobresaturats impulsos de venjança acumulats en una infantesa mancada d’estimació. Ni tampoc pots esperar la placidesa de les aigües sobre una vida de parella marcada eternament per la frustració de voler el que no tens. ¡Quantes històries ínfimes podrien omplir aquest bloc amb aquests mals arguments!

Per això la venjança familiar, més enllà de trair el pou sense fons de la malmesa confiança, esdevé acte creatiu pel que té d’alliberament de les cadenes simbòliques i reals (cadascú a la seva manera) amb la que bastim, a voltes, penosament els nostres dies.

L’altre, qui mira (nosaltres espectadors) o qualsevol àrbitre o jutge (la actriu Francesca Piñón, molt més que un complement!) som peça clau en tota aquesta història de traïcions. Perquè molt sovint des de la mirada de l’estrany es determina el nou futur i qui sap, també, si les noves ambicions i, finalment, les petites venjances familiars que resten per esdevenir.