diumenge, 3 de novembre de 2019

Canarias en el gesto

La edición 2019 del Mes de Danza Sevilla ha querido poner el acento en los creadores y artistas canarios a través de la “Carta Blanca al Teatro Victoria de Tenerife”. Las propuestas presentadas en su versión de calle resultaron una elección ecléctica. Una primera entrega que se completará con las piezas de sala que se presentarán también. Lenguajes diversos y perfiladas interpretaciones, son las características de estas dos piezas que se comentan aquí:

Sueño 3. Latente de Paula Quintana
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), 2 de noviembre del 2019

“Es una luchadora”, me explicaba un bailarín de danza española y flamenco desde Barcelona a través de las redes sociales cuando vio que citaba a Paula y el espectáculo que acabábamos de ver en Mes de Danza. Así se percibió desde el instante uno, en una antigua capilla del CAAC, de la que prefirió aprovechar el reverso de la robusta puerta de entrada como decorado, antes que el frontal barroco y dorado del antiguo altar. Este primer gesto da mucha información sobre la artista. Grave, estricta, tensa y reflexiva abre con un zapateado que retumba por todo el espacio, multiplicando el silencio. Empieza el sueño y entra la composición musical, original de Juan Antonio Simarro. De hecho se trata de la versión corta de su obra Latente. Una reflexión sobre lo inmaterial que sostiene al personaje público: un lugar único del espíritu, entre los paisajes naturales inabarcables de su interior. Este es el sueño del cuerpo que se encuentra absorto en una posición desde la cual se expresa. Y Paula Quintana lo hace sin fronteras entre el flamenco y la danza contemporánea, con interés también por el teatro físico y, en general, por todo aquello que le permita un eco en ese lugar determinado. El de la soledad, el silencio y la introspección; aventuras humanas de la otredad. Para desaparecer, al final de la pieza, despojada de una capa de ropa, como para significar la liberación de lo suplérfluo, tras esa puerta que se abre al espacio del ruido mundanal. Quedan proyectadas por el espacio las imágenes del gesto intenso, brazos al aire, contorneos suaves y estructuras circulares que ha expandido durante quince minutos. Y se origina una esperanza intensa en el público: habitar de nuevo ese espacio idílico, pero bailado siempre así.

Foto: (C) Luis Castilla
Pájaro de Teresa Lorenzo
Casino de la exposición, 3 de noviembre del 2019

Dice haber centrado este trabajo en un animal para poder liberarse de la necesidad de clarificar con el cuerpo lo que debe ser explicado solo con el movimiento. Esa elección figurativa determina dos acercamientos estéticos bien distintos y que se corresponden con las dos partes de la pieza y que tienen en contacto el cuerpo de la intérprete. En la primera con un fraseado más pausado, de reminiscencias orientales, dibujo preciso de la constitución. No hay danza sin su contorno y aquí pertenece al ámbito de la imaginación: un ave suave, sin estridencias, repleta de pequeños instantes que dibuja con la delicadeza con la que sugiere una existencia fugaz, natural y expresiva. Un tono de composición contemporánea abrazada a la esencia de la exploración, pero no necesariamente a la imitación del movimiento de un pájaro. Es lógica esta elección pues en breve irá surgiendo, sin solución de continuidad, una actitud más fuerte en el gesto. Se derrumba esa figura casi idílica para comenzar a construir una idea más salvaje. Olvidamos con frecuencia que natural y depredación son conceptos vinculados, en una inocente lectura de la realidad. Nada más lejos de lo que Teresa Lorenzo logra mostrar en el tercio final de la pieza: dura mirada en femenino. Casi contraria en su gramática a todo lo mostrado anteriormente. Como antítesis de sí misma. Dispuesta a defender que ambas ideas no son de hecho contrarias, sino más bien su otra cara. Bailar esas dos expresiones tan diversas en 16 minutos indica la calidad extraordinaria de esta intérprete.

dissabte, 2 de novembre de 2019

Pink Unicorns

La Macana: Alexis Fernández y Paulo Fernández
Sala Fundición, 1 de noviembre del 2019
Mes de Danza Sevilla




De tal palo, tal ritmo

A nadie sorprenderá Alexis Fernández en esta pieza, si hablamos del aspecto puramente formal y de la disciplina. Se mueve a su antojo, explora límites que muchos cuerpos no conocen y relativiza eso que podríamos llamar el “buen gusto” en aras de la persistencia gestual. La lleva al extremo, agotamiento incluido, lo que implica excesos coreográficos que solo son perdonables en circunstancias así: en un centro de gravedad que parece desconocer la normalidad, con una potencia física inconmensurable y una energía desbordada. Sus trabajos no entienden tanto de retóricas narrativas como de expresividad corporal. En eso no engaña ni decepciona a nadie.

Menos conocido, como debe ser, es su faceta de padre que ha explorado aquí en directo: nada mejor para explicarse que con su hijo Paulo Fernández en el escenario. Lleva a engaño su constitución y altura, pero tiene 15 años. Y aún mucho más, por su determinación y entusiasmo. Cuando designamos con el nombre “artista” venimos a decir algo así como lo que ofrece en esta pieza de algo más de una hora de duración en la que salta, baila, se contornea, desplaza y explosiona como si siempre hubiera estado ahí, junto a su padre.

Se trazan en Pink Unicorns algunos episodios de esa relación paterno filial: más o menos como las de todos, con sus altos y bajos, entusiasmos y hartazgos, confianza y reservas, ilusiones y fracasos. Lo más original de la propuesta parte, precisamente, de su alejamiento del drama. No hace falta que nos lo cuenten, porque todos sabemos sobre esto de la relación con el padre. Y de sus problemas. Puestos a diseccionarla en una pieza de teatro, mejor hacerlo desde la simpatía, los entuertos y esa conexión especial de la que hacen gala.

El juego es la esencia de todo ello. Seguramente de ahí la referencia a los hinchables que ocupan todo el escenario y con los que interaccionan. La vida como un juego. Brincar, reír, bromear y bailar. Bailan mucho: ese debe ser el secreto que hasta ahora guardaban en privado y que han decidido compartir con todos nosotros. Gesto audaz de conexión, de empatía para con el público, pues no hay cosa más eterna que unos cuerpos masculinos, torso desnudo, infantilizados. Actitud efímera del existencialismo, más cercana a la divina providencia que al sesudo futuro responsable de la teoría educativa.

Mienten. Lo sabemos. Es parte del acto representativo. Ninguna vida queda al margen de la tragedia, lo sabían bien los antiguos al dedicar la mayor parte de su literatura teatral al mito de la familia. Pero lo celebramos riendo, asombrados por las piruetas imposibles que regalan y la fascinación que nos produce una historia trazada por el movimiento. Así da gusto dejarse enredar.

Encuentros (selectivos) de calle

Un día festivo en una gran ciudad: SEVILLA 2019. La danza contemporánea sigue ocupando, y van 26 ediciones, espacios singulares. Maria González es la responsable de este Festival, espero que nadie ponga en duda su acierto. No solo por la respuesta del público: siempre lleno. Sobretodo por la selectiva calidad de las propuestas presentadas y el apoyo incondicional a las artistas de la comunidad. De no existir al frente, sencillamente estaríamos ante un problema grave: estima la danza, la defiende allá donde va y tiene el acierto de programar en clave de diversidad, que es algo que siempre respeta el público, aficionados o simples curiosos. Un día cualquiera de estos tantos años de aciertos, el 1 de noviembre, hemos podido ver cosas como estas:

(C)Luis Castilla
Foto: (C) Luis Castilla
Ática: Lucía Bocanegra y Elbi Balboa
Archivo de Indias
El encuentro de dos desconocidas. En el espacio urbano, claro: ésa es la clave del asunto. ¡Cuántas veces nos cruzamos con alguien con quien desearíamos romper la distancia! No se explica en la pieza cómo, pero el milagro ocurre. Pasean en el fragmento inicial. Ni se miran. Algo así es el problema de esta sociedad estresada en la que vivimos: ni la más mínima atención prestamos. Ni a nuestro entorno, ni a los otros. Estamos en el patio del Archivo de Índias. Como el día anterior fue presentada en la zona conocida como Las Setas. De la gestión de esa ocupación debería preocuparse con mayor atención la clase política: por su invasión, por la difuminación de la identidad que produce el turismo masivo. Ellas deciden romper con esa dinámica. Son Lucía Bocanegra y Elbi Balboa. En coherencia, aprovecharon aquella primera ocasión en la que también, casi por casualidad, coincidieron en el Festival Mes de Danza de Sevilla. Y empiezan a interaccionar. Es su danzar un suave choque de universos. Casi se produce con prudencia, sin invasiones. Su naturalidad, la intensidad de ese aprendizaje y la conexión entre ambas es lo más destacado de la propuesta.


Jinx 103: Jozsef Trefeli & Gábor Varga
Puerta de Jerez

Foto: (C) Luis Castilla
El folklore como punto de encuentro. Para la celebración, para conjugar los deseos, para sentir el placer de estar juntos. Así lo viven estos intérpretes, que se reapropian de lo común para bailar lo próximo. Dos, como síntesis de una comunicación que solo lo popular y lo tradicional, húngaro en este caso, puede consolidar como proyecto de calle. Por su sinceridad. Por su nula pretenciosidad. Porque resulta tan verdad como bailar. Como jugar con el público, en especial en el primer fragmento con una cinta de separar espacios, de esas de bandas rojas para que no se traspase un lugar delimitado. Sus caras lo delatan todo: felicidad en estado puro. Mientras conjugan desplazamientos, percusión, danza tradicional y expresión contemporánea. Una maravilla de compenetración para un desarrollo coreográfico de retazos de expresión comunitaria, que reinterpretan, que actualizan para poner en evidencia que solo porque pertenece a todos, está bien vivo.


El lago de los cisnes (el pequeño)
Coreógrafo: Iker Gómez, intérpretes: Rubén Cobas y Xana Llaneza
Metro Puerta de Jerez
Foto: (C) Luis Castilla

Otra oportunidad para destacar lo evidente, en este día de reivindicación de la calle, la diversidad y la comunicación. No existe repertorio que no pueda ser reinventado. Así de contundente, aún a desagrado de los más inmovilistas. Y eso es lo que hace Iker Gómez con esta versión reducida a quince minutos de la pasión y tragedia del amor que pocos ballets logran explicar tan bien, con el extraordinario pas de deux del tercer acto. Un añadido, por cierto, un mes después de su estreno en Moscú. Para que después nos emperremos en la esencia. Pues bien: la coreografía presentada en el marco de la Red A Cielo Abierto, conjunto de propuestas de calle que visitan diversos festivales, acentúa la fisicalidad por encima de la delicadeza emocional. Imprescindible para ello el concurso de los dos extraordinarios intérpretes, que sobre una amalgama de lenguajes que van desde las danzas urbanas, el contemporáneo y algunos apuntes de clásico, logran lo que probablemente su versión original no pueda en la actualidad: la conexión casi mágica con el público más joven, arremetidos de pasión, imagen e inmediatez, tres características que la propuesta encarna con determinación. Ese amor-pasión imposible tiene mucho de “story” de Instagram: retrata el momento, se mueve apasionadamente y desaparece al encuentro de otra experiencia. Brillante retrato para acompañar este día en Sevilla, mientras en una pared de una calle céntrica se lee en una pintada: “saludad a la gente por la calle”. Y bailadla, por favor...

dimecres, 2 d’octubre de 2019

Cobalto

Laila Tafur i Alba Rihe
Teatre Principal de Terrassa, 28 de setembre de 2019
Festival de Noves Tendències - TNT
M’esclata el cap

Foto: Marta Garcia
No hi ha obsessió que no es cobri el seu preu. La del sector de la dansa amb la repetició és la més habitual i feixuga. Malgrat ser probablement la qualitat més fortament constitutiva de la disciplina. Un acte pel qual es torna a generar idèntic moviment, fixat en una coreografia i marcat a foc en els cossos per l’esforç rutinari. Però precisament per això, injuriat i criticat per les intèrprets una i mil vegades. Naturalment per les més hippies i contestatàries, les mateixes de les quals parlen Laila Tafur i Alba Rihe, potser per distanciar-s’hi. Potser senzillament per marcar el punt de partença d’aquesta obra estrenada a TNT Terrassa: Cobalto

El color que representa l’esperit maligne, anomenat així pels molts problemes de salut que causa als miners que l’extreuen: el cobalt, substància imprescindible en l’organisme per a la producció dels glòbuls vermells. Va de paradoxes aquesta història. No volem repetir-nos tantes vegades, però sense això no hi ha vida anomenada dansa.

Ho fan portant la situació al límit. En l’estrena a Terrassa, amb una deserció inclosa entre els espectadors. Això no seria més notícia si no fos perquè van saber integrar aquella marxa sorollosa i queixosa: s’estaran tota l’obra així? Es mouen com si es tractessin d'autòmats amb les piles gastades, a trompicons, i no paren de dir coses. Que van lligant l’una amb l’altra, en una mena de joc de l’absurd: marxa un; s’avorreix un; s’avorreix de no res; no res esperem...

És destacable aquell joc de queixa irremeiable. Ens repetim fins a l’avorriment: en el gest, la intenció, el contacte, les paraules filades amb somriures, el joc de llums i amb el mateix tatami. Com per significar que també hi són: que la dansa és tot allò que passa entre els cossos i el seu entorn.

Públic inclòs: és clar. Cap al terç final de l’espectacle. Quan va prenent un to de rave electrònica tot plegat. I les incomoditats esdevenen acció: què és aquesta base sonora sinó una repetició infinita? I com et mous a escena, sinó amb idèntics gestos, tu: aprenent de ballarí un dissabte nit?

Fem de tot plegat l’esforç del plaer, proclamen. Que sense això, no hi ha feina ben feta! Quanta saviesa en un desgavell d’obra. És la constatació que hi ha una altra manera de fer art contemporani. Però, efectivament, primer t’ha d’esclatar el cap.

dijous, 12 de setembre de 2019

1+1+1

Laurie Bérubé, Xavier Laliberté i Elwin Roland
Direcció: Ricard Soler Mallol
Plaça del Carme (Itinierant), 8 de setembre de 2019


Tot passejant, l’acrobàcia!

Publicat a Recomana.cat

Passa sempre a Fira Tàrrega que una proposta de carrer comença a fer el boca-orella i en un no res, a la segona o tercera representació, es converteix en el fenomen de l’edició. Així va ser també aquest 2019 amb una col·laboració que han impulsat amb el Montréal Complètement Cirque Festival, on participen tres joves intèrprets de l’École Nationale de Cirque de Montréal, i la direcció dramatúrgica de Ricard Soler Mallol, conegut entre nosaltres per ser un dels fundadors de la companyia Obskené i molt lligat al país nord-americà.

Com una exhalació, feien el trajecte entre la plaça del Carme i la plaça Major. L’eix de la intervenció és el fet de deambular: caminar. Dissortadament les condicions acústiques en els breus fragments parlats no van ser les millors, però la simplicitat del missatge era prou clar. Quina cosa més estranya, això de mantenir-nos drets, i desplaçar-nos d’un lloc a l’altre, oi? I quina manera més clara de contrastar-ho que amb els equilibris dels tres artistes.

Al capdavall, el moviment és una obstinada lluita contra la gravetat. I les anades i retrocesos de Laurie Bérubé, Xavier Laliberté i Elwin Roland per aquell carrer que comunica les dues places centrals de la capital de l’Urgell, mentre s’enlairaven un sobre l’altre, la imatge més aproximada del miracle: pensem en els primers passos de l’infant, provant d’aixecar-se des de les quatre grapes. Aquella felicitat immensa en aconseguir-ho és la que reflectien exactamet en les seves cares.

Després, en la peça, hi havia la fidelitat immensa del públic de Fira Tàrrega, sempre disposat a deixar-se sorprendre i a formar part del joc. Instal·lats al costat de l’església, després del ràpid trajecte, se’ls convidava a llegir frases fetes relacionades amb la capacitat de mantenir-se dret i caminar. Era un joc de miralls: ressonaven les imatges plàstiques dels artistes, els instants de major tensió, alguns realment complicats pel desbordament de gent i la necessitat d’espai on executar amb correcció algunes figures més perilloses; mentre en la memòria de cadascú fluctuaven els pensaments de moments viscuts plens d’inestabilitat, així o ben semblants, on ens hem preguntat sovint amb estranyesa sobre les coses i les seves circumstàncies. I de cop arriba l’acrobàcia! Just allò que ens cal per superar-los.