dissabte, 29 de juny de 2013

Fifth Corner

Umma Umma Dance & Manuel Rodríguez
Coreografía: Guido Sarli y Manuel Rodríguez
Bailarines: Xavier Auquer, Ares D’Angelo, Laurato Reyes

DanzaTrayectos: Plaza de San Bruno, Zaragoza 28 de junio de 2013

Donde reside la esencia

Precedida por el éxito allá donde se presenta, Fifth Corner -versión reducida de Loser Kings- ha tenido una extraordinaria acogida por parte del numeroso público zaragozano congregado en la Plaza San Bruno. Y es que Umma Umma Dance + Manuel Rodríguez y Guido Sarli desde la coreografía (y el control de sonido de éste último, para la ocasión) da mucho de que hablar. La pieza puede ser interpretada, a mi entender, como una especie de canto general al dolor existencial. Trazado, eso sí, desde una cierta actitud de descreídos por todo aquello que significaría lo bello (frente a lo deseado) y lo humano (frente a la bárbaro). Y es que si la danza es una experiencia (esencialmente de lo visual) el grupo apuesta por una antítesis perfecta desde el primer instante en que los bailarines aparecen en el inicio, atados de manos como “locos” o “prisioneros” (no otros son los lugares reservados por la sociedad al diferente) y con desplazamientos y gestos de difícil comprensión. Una idea -la de una vida que pugna por liberarse del cuerpo, prisionera en su interior- que queda especialmente subrayada en la segunda sección de la pieza, con el duettino Sous le dôme épais de l'òpera Lakmé de Léo Delibes (esclava y señora, ocultas de miradas ajenas allí “donde el manantial duerme”) en un juego de reflejos al que invita la pieza y que podrá ser descifrado, bien como respuesta a esa oscuridad de lo que condiciona el alma (no otra cosa que el cuerpo que danza frente a nosotros) y por eso el ruido se sobrepone a aquel fragmento musical; bien como una mezcla intensa de sensaciones -parecidas a las que genera una ciudad como ésta- rendida a los amplificadores instalados en la plaza para representar aquello que más conviene. Intensa imagen de lo que constituye al hombre (esa prisión del fuero interno que se expresa en los cuerpos) desde la pulsión de un danzar extraño, convulso, pretendidamente descompasado, profundamente visceral, de semblante y gesto graves, con el que los tres bailarines regalan veinte minutos de transcendencia, apta para miradas inquietas, como perfectamente incardinada en el sentir más perplejo de lo que la existencia (caso de ser real) oculta entre las bambalinas de lo cotidiano. ¡Difícil!¿Verdad? Pero una pequeña obra maestra por su simplicidad. Quizás porque el lenguaje de la danza puede decir a veces aquello que ninguna palabra es capaz de percutir. Y ahí reside su grandeza. Y en la de estos artistas que han logrado una pieza con la que poder visitar allí donde (probablemente) resida la esencia.

Trayectos Zaragoza 21013 ha iniciado singladura, en una tarde en la que también se ha visto otras obras enérgicas y comprometidas: El museo, de la compañía Gatos Oscuros (hip-hop autóctono, de sincera y simpática ejecución); 4x4, de Ertza (en una línea más combativa, como de un duelo de gallos, de este grupo vasco cada vez más conocido); y la Company Eléonore Valère-Lachky (un feliz descubrimiento en la Plaza de la Seo, de una compañía belga-húngara en la búsqueda de una estilización muy bien resuelta, con una propuesta de danza de gran compromiso interpretativo).


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