Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Iker Arrue Mauleon. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Iker Arrue Mauleon. Mostrar tots els missatges

dimarts, 15 de gener del 2013

Invisible beauty

Iker Arrue Mauleon


"Acepto que belleza es la fulguración
natural de las cosas naturales"
Juan Antonio González Iglesias
Un ángulo me basta

dimarts, 13 de novembre del 2012

Ojos en la nuca


Un niño en la orilla del mar. Deja impresa la huella de su pie y unos segundos más tarde, al tiempo que separa sus dedos de la arena, el agua la borra. Y en un juego acompasado, al poco también, el mar regresa a su inmensidad mientras él vuelve a dejar su rastro efímero sobre la playa. Y otra ola... Y otro gesto... ¿Os imagináis si fuera capaz de sostener ese movimiento y nosotros observarlo indefinidamente?

Lo efímero, como el arte de la danza, se transita porque da información exacta de la condición humana. Momentos que se ocultan en el espacio que ocuparon. Iker Arrue Mauleón sigue trabajando en esa reflexión: Instants que moren, Verfallen (podéis revisar ese trabajo aquí) y esta pieza que podemos ver gracias a Internet (gran paradoja la de este post: lo efímero y lo grabado), estrenada en octubre en Donostia, en el marco de Dantzan Bilaka 2012, junto a Dácil González. Ya les pudimos observar en Tris-Tras, de Mónica Runde, y se pudo comprobar la conexión casi mágica que este dúo conseguía con su paso a dos, sin duda uno de los momentos más expresivos de aquella propuesta. Ahora vuelven a trabajar juntos, en una pieza en la que se amplifica mejor, aún si cabe, su capacidad para transmitir unidad, simplicidad, conjunción y sinceridad.

La obra queda divida por una frase. Mejor: queda atravesada. El contacto físico de la primera parte bien podría recordar esos instantes íntimos en los que, con otros, debemos saber dar impulso y sentido al futuro en el que se sueña. En contraste con la danza sincrónica de dos cuerpos en la que, separados por sus destinos y hacia el final de la propuesta, la seguridad en uno mismo es la única esperanza en la que asirse.

Con el tiempo olvidé quien me explicó la idea de aquel niño jugando en la orilla: era la huella de su memoria. Pero sigo convencido en el esfuerzo de esos pequeños gestos que conjugan en sentido, el vivir, y que separan aquellos dos instantes: pasado y futuro.

Ojos en la nuca transmite ese coraje por transitarlos. Quizás la única mirada posible que nos quede en este presente sin memoria.



dilluns, 14 de novembre del 2011

Tris Tras

Coreografía: Mónica Runde, 10&10 Danza
Intérpretes: Iker Arrue, Dácil González, Joaquín Hidalgo, Mar López y Mónica Runde
Centro Cultural Las Rozas, 12 de noviembre de 2011
Festival Madrid en Danza

Foto: Jesús Robisco

Instantes vividos
              “Un ángulo me basta,
              un libro y un amigo, un sueño breve.
              Tiempo para el amor es lo que pido.”
                                      Juan Antonio González Iglesias

El ballet clásico persiguió la belleza de la forma, como la danza moderna utilizó el dinamismo de la fuerza para ocupar el espacio escénico. Pero fue, por fin, la danza contemporánea la que llevó los cuerpos al estado estático, instante (radical) de creación autopoyética: bailarines atravesados por el movimiento. Este espectáculo bien podría ser una apuesta por relatar ese tránsito histórico que nos ha conducido de la perfección milimétrica de los movimientos acompasados de la caja de música de la bailarina rusa; a la performance de un intérprete estático en posición imposible durante horas, convulsionado por los espasmos musculares de su cuerpo. De ambos ejemplos, en sendos cuadros, aunque sin llegar a la incomodidad del espectador, se da cuenta en Tris Tras. Como también de los orígenes del movimiento (al inicio, quizás lo más resuelto desde la perspectiva del pensamiento); o el momento del sensible claroscuro del dúo protagonizado por Dácil González e Iker Arrue (el erotismo de lo intersticial, según Bataille); y la interesante idea que se genera, en otro de los cuadros a destacar, con los calcetines de los bailarines, sometidos a una fuerza de gravedad tan imposible que la compañía debe sacárselos para poder continuar volando. Serían estos, a falta de mejor memoria para recordar otros momentos, lo más destacado del espectáculo.

En el programa de mano la coreógrafa, Mónica Runde, propone la liberación definitiva del relato para que sea el movimiento el principal valedor de la propuesta. Aunque puede que eso sea justamente un problema. Porque un acto de amor profundo (y es indiscutible en la idea, decidido en la interpretación de todos los bailarines y bien acompañado por una música interesante), huelga recordar que no existe, si no se dice. Y esa es la carencia principal de la propuesta: temer decir lo que de hecho quiere transmitirse.

dijous, 6 d’octubre del 2011

Verfallen

Iker Arrue Mauleon


Foto: www.nunartbcn.com


Ser flecha del tiempo


La teoría de la relatividad perpetró en el pensamiento contemporáneo una idea del Cosmos basada en la experiencia del tiempo, en la que sólo en una dirección posible se sucede nuestra existencia: el futuro. Esa operación desplazó del imaginario colectivo cualquier posibilidad de relación útil con el pasado, aún cuando sobre el papel hubiera algún día la posibilidad de regresar a él, en favor de un ser pensante siempre desplazado hacia el tiempo desconocido. Esa idea impregnó no sólo las ciencias empíricas, sino que impactó muy directamente en la concepción de lo humano -más allá efectivamente de las experiencias individuales- e hizo de ese desplazamiento, por definición, un impulso hacia delante y sinónimo de progreso. Un error mayúsculo que la tozuda realidad se encargó de fulminar, naturalmente.

Nuestra relación con el pasado, como se muestra en esta pieza, suele ser más conflictiva de lo que a simple vista nos parece. Iker Arrue la presenta de manera explícita, como vemos, a partir de los hilos -invisibles en nuestra mente, coreografiados para la ocasión- de la memoria. Lo interesante de estos asuntos, como en tantos, es que aún negando esas conexiones no hacemos más que confirmar su determinación. Una vez más recordaremos aquí que el origen etimológico de la palabra sujeto tiene que ver precisamente con lo que le “sujeta”, y no con su capacidad para pensar sobre lo otro: el objeto. Eso lo comprendieron muy fácilmente las ciencias sociales y sobre el sujeto construyeron su corpus de conocimiento: esencialmente en la línea de la normatividad.

Hay en la pieza un aire de revancha, de ajuste de cuentas. Después de todo sólo la ruptura ejerce como acicate y liberar el cuerpo (y sus recuerdos) de las trampas de esos hilos, es un esfuerzo titánico. Ahí está esa primera parte de la pieza, con un repertorio magnífico de orquestaciones físicas, deslizamientos sutiles y torsiones instrumentales, a las que este bailarín nos tiene -felizmente- acostumbrados, nuevamente en la línea frontiza que separa la contemporánea y el aikido, en una investigación que inició ya en su primer solo: Instants que moren.

Que el peor de los miedos es la propia libertad queda reflejado en la segunda parte de la coreografía. Quizás precisamente porque liberados de ataduras, no corresponde otra que iniciar trayecto. Y se nos indicó cuál es la dirección, pero nunca el sentido: en las dos acepciones de esta palabra, la que tiene que ver con la circulación de las ideas, de las acciones y, consecuentemente, con las decisiones que debemos tomar en cada bifurcación; como en lo que respecta a cómo transformamos en vivencia (y por lo tanto cómo es lo “sentido”) en ese movimiento que, como muy bien nos recuerda el artista, nunca lleva a ningún lugar, aún cuando por definición siempre desplaza, y desde luego nunca lo hace en equilibrio.

Verfallen fue estrenada en el festival NunOff este pasado julio. La grabación que sigue es una improvisación que hizo el bailarín en el Parc de la Ciutadella, porque efectivamente esta pieza es ideal para espacios singulares o al aire libre y esperemos que pueda ser vista en próximos circuitos como Dies de Dansa de Barcelona. En la grabación no está solo... aún siendo una pieza para un único bailarín. Ya lo veréis.


Aunque sí, está completamente solo: porque esos hilos cósmicos que nos limitan son -por definición- únicos para quien los vive, e invisibles para los demás.






Donostia, 15 d'octubre de 2011
Reportatge a:
EITB Kultura






"un solo bien construido y absolutamente fidedigno con el punto de partida: el hilo como cordón umbilical y frontera limitadora. Poco a poco, el donostiarra se va desprendiendo de las cinco ataduras para conquistar la libertad, reflejada en su movimiento." Diario Vasco, 16/X/2011



Iker Arrue - Verfallen from LaCornuda Produccions on Vimeo.

Fotos del VII Certamen Coreográfico 2012 l'Estruc, Sabadell 7 d'octubre de 2012





(extracte del dossier de premsa) :
Verfallen es la segunda de una serie de piezas que comparten como característica común la suma de dos lenguajes, dos maneras de afrontar el movimiento, dos maneras de situarse ante el otro: danza contemporánea y aikido.

Verfallen como metáfora de que la vida es simplemente eso, vida, y que no nos lleva a ningún lugar. No tiene destino más que aquél que uno mismo es capaz de darle (siempre condicionado por el instinto de supervivència y los valores de una Sociedad líquida, consumista...). No es importante dónde nos lleva el camino, sino el camino en sí.

Se ha partido del uso de un elemento escenográfico condicionante, el hilo. El hilo como representación de conexiones, como medio a través del cual, de manera metafórica, se mantienen recuerdos o memorias. ¿Cómo sería poner en evidencia estas conexiones invisibles, estos hilos que nos atraviesan?

El hilo como elemento físico, metafórico, sugestivo, o simplemente como elemento escenográfico en sí, para finalmente convertirse en un elemento poético: “
La danza, como el resto de las artes performativoas, existe en un perpetuo punto de fuga, es un acontecimiento que desaparece en el acto mismo de su materialización.”

La dificultad de entender y respetar todo lo que se diferencia de nosotros... la búsqueda de un lugar en el que sentirse uno mismo... aprender a desprenderse de aquello que nos limita...

Subvencionado por: Gobierno Vasco.
Con la colaboración de: CobosMika Company, La Gorga, Nun Art, Euskal Etxea BCN y Teatros Canal.
Estreno: NunOff – 07/2011, Barcelona




dissabte, 2 d’abril del 2011

Reflexions sobre la dansa

Reflexions sobre la Dansa
Centre Cultural la Mercè (Girona), dimecres 30 de març de 2011
Equip teòric: Gerard Vilar i Jèssica Jacques
Equip artístic: Iker Arrue i Laura Vilar


Situem-nos, primer, davant la qüestió del discurs: no es genera cap pensament transmutable, sinó no som capaços de produir fissures en el nucli “d’allò que és dit.” I de la dansa (constaten) el que bàsicament es diu, és no res. El que podria resultar un bon principi organitzador, perquè del no-res és del que millor podem pensar, tota vegada que no es troba condicionat per cap límit ni llenguatge. Perquè si volem intentar adscriure-la a allò del “que és dit” en l’àmbit de les arts en general, perdrem pel camí la paradoxa de la seva essència efímera. Impossible mesurar amb el regle del que és permanent allò que ara res no és!

Davant la complexitat d’una experiència com aquesta, no és sempre solució l’artefacte teòric. Més aviat pot resultar adient el seu contrari: la simplicitat de les petites peces del trencaclosques de què es composava. De tota manera, posats a construir un instrumental intel·lectual per a l’experiència, serà més útil generar preguntes que no pas respostes. De fet, la millor manera no és pas reaccionar a la qüestió plantejada, sinó proposar-ne una altra encara més impossible d’abordar. Tal era la tradició de pensament dels antics. I tu què sents?

Fem-ho! Desintegrem el moll de la qüestió. Trobarem almenys dos nuclis constituents: la incommensurable realitat del temps/espai en què hi juga i el problema del significat i el sentit. Dues qüestions a les que em referia, arrel del que reflexionaven aquest equip teòric i artístic a la conferència Danza y filosofía: la arquitectura del gesto. A Girona vam tenir l’al·licient d'assistir a la seva versió complerta: dansa en directe i pensament en viu.

Nota metodològica: hi ha dos camins prohibits i una sola drecera. La primera restricció és fer de traductor automàtic, el que no porta enlloc perquè la paraula no és capaç de modular el sentit del moviment; de la mateixa manera que l’acció no és productiva (per ella sola) de pensament. La segona cosa a evitar és el del coneixement tècnic: quedi revelat només als entesos i del qual millor fugir per la quantitat de camins sense sortida als què portaria.

De manera que només queda una drecera: que no és altra que l’experiència de l’espectador. Sempre única i intransferible, és cert: però intervinguda pel discurs que generen el moviment dels ballarins, la música, el vestuari, el decorat, i qualsevol element que hi aparegui. Vivències particulars que podem fer universals llençant-les a la palestra del discurs.

I tot plegat des de la limitada perspectiva del relat, determinat (al seu torn) per la construcció del llenguatge de la paraula. Un dispositiu que pot actuar de catapulta temporal per a un art que, per definició, és tan efímer com el cos que el mou.

Tal és, en definitiva, la invitació a pensar sobre el que ara res no és.

I últim apunt: si la dansa vol inquietar, i ho fa construint un impossible (en el gest essencialment: figures ingràvides) per què l’obsessió per eliminar-la de l’àmbit de la transcendència?

dijous, 17 de març del 2011

Danza y filosofía: la arquitectura del gesto

Danza y filosofía: la arquitectura del gesto
Laura Vila i Iker Arrue

En la fascinant conferència que amb el títol Filosofia de la dansa pronuncià Paul Valéry el 1936 se'ns convidava a un exercici metodològic clàssic en la història del pensament: tota vegada que una resposta a la pregunta “què és la dansa?” no la podem trobar;  girem el sentit de la mirada i procurem de respondre sobre dos dels seus vectors constituents: què és el temps i què és l'espai. I quan arribarem a tots dos, bé sigui per la impossibilitat de coneixement d’allò que regula els moments que vivim però dels quals res no podem dir des del pensament (“la fletxa del temps”, en paraules filosòfiques); com tampoc referir-nos al continent ocupat per un cos que és alhora espai del temps (constituït, al seu torn, per una idea de sí mateix) haurem resolt la qüestió plantejant una doble negació, que és l'equivalent a una veritat simple. 

És aquest exercici filosòfic de descentrament el que Laura Vilar i Iker Arrue, amb el suport de Jèssica Jacques, proven d’exercitar en la conferència que en el marc del curs Novísimos. El espacio entre las artes, l’Institut d’Humanitats està duent a terme al CCCB aquests mesos. La novetat, però, és la incorporació de l’arquitectura, perquè la dansa contemporània ha vingut a afegir un nou element: el del gest. No pas perquè en la dansa clàssica no existís sinó, com assenyalen, perquè és propi d’aquests temps l’escissió definitiva entre el significat i el sentit. I, també, perquè és el ballarí de contemporània qui promou l’ús de l’espai, des de la pròpia construcció.


 
Amb una anàlisi de la peça ukeNage, que s'ha pogut de veure al SAT Teatre fa poc, Laura i Íker, des de la instància de l’impuls, conviden a una mirada que més aviat se situa en els límits (1) que en l’eix de la qüestió. Convençuts, com ho hauria d'ésser el públic “responsable” (a qui s’apel·la diverses vegades), de què és en el contacte entre les frontisses dels incommensurables on hi ha el terreny fèrtil per començar a pensar (aquest nou segle) el que mai abans la filosofia ha abordat de manera decidida. 

Vagi, però, un afegitó sobre el que voldria aprofundir en un futur: l’adscripció de la dansa en la categoria nietzschiana de les arts dionisíaques. No només per la condició de necessitat que té amb la música; sinó sobretot pel seu arrauxat caràcter transformador de l'espai i dels temps en què hi intervé. 

Que no s'abordi mai així, possiblement és una altra de les peripècies de la història del pensament.
 -----
Trobareu aquesta interessant conferència en aquest enllaç:
Danza y filosofía: la arquitectura del gesto

(1) en referir-me al límit, ho faig des de la perspectiva que presenta el filòsof Eugenio Trias: en la ciutat antiga, la muralla separava la vida de la ciutat, de la realitat més enllà. Aquell espai (limes) és un terreny especialment fèrtil per a la vida, afirma. Com ho és, per a l'home, la seva doble condició de natura i ésser transcendent.

divendres, 14 de gener del 2011

ukeNage

ukeNage
Laura Vilar, Iker Arrue
SAT Teatre, Impuls [D] 14 de gener de 2011

M’he passat 18 anys, fins fa pocs dies, explicant el per què del nom del gat de casa: uke. Des de la ignorància, és clar, perquè li va posar nom algú que tampoc ara m’acompanya i perquè mai he estat coneixedor de l’Aikido, on té el seu origen. I ho feia des del relat (això és: meitat el que sabia, meitat el que m’inventava), convençut com estic que el discurs sobre un mateix és la clau de la pròpia identitat. En aquest invent, les forces còsmiques jugaven el paper que les figures d’aquell art reserva als combatents: qui inicia l’atac (donador d’energia), qui el repel (receptor). Representa que el meu enyorat uke absorbia, amb la seva companyia i les seves moixaines, les conseqüències diàries de la vida que em tocava més enllà del nostre cau compartit. I que aquella relació era de mútua dependència, de manera que aquesta energia si no hagués tingut mai oportunitat de ser rebuda per aquell que la necessitava, causava la mort irremeiable d’ambdós combatents.

Només cal que imagineu les cares de les persones a qui explicava aquesta història... I la meva estranyesa perquè ningú ho entengués... Fins avui, és clar! El destí ha volgut que veiés aquesta peça just aquests dies.

Perquè Laura Vilar i Iker Arrue dignifiquen amb ukeNage tot el significat simbòlic d’aquella història: dos ballarins formats en aquella disciplina marcial i que proposen una reinvenció en clau d’identitat: la negociació dels rols. Hi juga a favor (d’entrada, només que apareixen en escena) el vestuari: meitat de tot i part de res, com per significar com serà de pobre la mirada del gènere. No ens enganyem: una roba tan explícita com excessiva... Però tampoc és important, perquè un cop superes aquest primer impacte, comença a fer-se presència el moviment: Íker talment com un felí astut que s’acosta prudent a la seva presa, Laura com un lleó de força colossal disposada a parar qualsevol embranzida.

Tota la peça és un virtuosisme on es barreja la simplicitat i la dignitat; on els dos ballarins interaccionen des de la seguretat i la defensa de l'espai; on cada element (llum, música i moviment) compassen el propi significat de la paraula duo: un privilegiat, curós i estimat ser junts, ple de màgia, amistat, respecte i complicitat.

Perquè en tots dos ballant s’hi observa l’única veritat que l’home pot viure: la companyia, que és l’energia de vaivé que transcorre entre dos cossos, en l’única batalla que mereix ser lluitada, que no és altra que la d’aquells que es presten a resseguir el so de la vida, plegats.

Els seus somriures, les mirades que es fan en el moment dels aplaudiments, els delata i són generosa invitació al públic. Semblen dir-nos: viu el teu particular ukeNage!


ukeNageI por ikerarruemauleon


ukeNageII por ikerarruemauleon

Aquesta peça, de la companyia Cobosmika, tanca el programa Impuls [D] d'aquests dies (una sort immensa que el SAT Teatre aposti per les propostes sempre lúcides del seu programador de dansa Thomas Noone) on també podem veure la Iris Heitzinger (en estat de gràcia, brillant) de la companyia Bebeto Cidra amb Breve ensayo sobre la nada, una idea que mereix més extensió per a què la ballarina pugui continuar aprofundint en la idea; i comença amb A Polo 12, de la mà de Reinaldo Ribeiro i Sol Vázquez, de la companyia Trànsit Dansa, una peça interessant, però potser massa explícita per a un llenguatge que precisa de més simbolisme.