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dissabte, 23 de febrer del 2013

Érection


Pierre Rigal / Aurélien Bory / Compagnie Dernière Minute
Mercat de les Flors, 23/II/2013

La particular forma física de Pierre Rigal (atleta de 400 m. lisos y 400 vallas) impregna su trabajo coreográfico. Estirado en decúbito supino, en los primeros instantes de Érection nos enseña como con un solo movimiento explosivo bastaría para ponerse en pie. Algo así como el anuncio de un fin precipitado que podría dar a la pieza y que, por contra, prefiere prolongar en esfuerzo magnífico (por fácil que parezcan esos movimientos hechos por él) durante casi 45 minutos. Hay algo de fundacional en esa intencionalidad: siendo su primer solo cuando allá por el 2003 crea la Compagnie Dernière Minute, parece preferir el milimétrico control del espacio (en un cuadrilátero proyectado, a manera de ring), a la precipitada resolución. Es el origen del momento o el tiempo necesario en que el instante es, después de ser pensado. El insondable abismo cósmico. O el de la lenta evolución del bípedo. O también el de las decisiones que nos convienen y que aplazamos por temor... Tiempo necesario en el que transcurre la dialéctica entre hombre y deseo. O lo que es lo mismo: el espacio de vida de su tiempo.

dijous, 21 de febrer del 2013

Press

Mercat de les Flors, 20 de febrer de 2013

Concepció, escenografia, coreografia i interpretació Pierre Rigal
Constructor, electricista, tramoista Frédéric StollMúsica original en directe Nihil Bordures
Enginyer de so Nihil Bordures, George DysonAssistent artístic Mélanie Chartreux
Direcció producció Sophie Schneider
Assistència producció Nathalie Vautrin

La medida exacta del espacio que ocupamos - y eso vale para la (i)realidad digital- queda perfectamente reflejada en ese rectángulo de 2x4 metros en los que Pierre Rigal desarrolla una asombrosa hora de ejecución disciplinada de su cuerpo, definitivamente capturado por las tecnologías de control. Paredes que aprisionan hasta ahogar cualquier impulso de vida (el gesto danzado) y convertirlo en una lucha coraje por ser ahí, por la manera irremediable como el hombre contemporáneo ha quedado atravesado por la tekné, límite desde el cual se regula lo que es posible hacer, pero de una manera muy especial lo que puede decirse. Una brillante imagen de los condicionantes de este tiempo y que el bailarín dibuja con elegancia y flexibilidad: destellos de movimiento, en claroscuros -como no puede ser otra la manera, pues es como transitamos nuestro momento- e interaccionando con una cámara siempre vigilante, convertida en un sonido de luz que teje en sus desplazamientos la fascinación con la que vivimos nuestra propia dependencia. Una idea escenográfica brillante y también una necesaria reflexión. La de esta humanidad de principios del siglo XXI acechada por su propia obra: la tecnología.



Maig 2013: Premi Aplaudiment Internacional FAD Sebastià Gasch 2013