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dimecres, 7 d’agost del 2024

Bailan las brujas

Crònica final de Dansàneu 2024 al web de la Revista Susy-Q


Foto: Rut Solé

Bailan las brujas


Se clausuró la 33.ª edición del Festival Dansàneu, en diversas pequeñas localidades del valle leridano, con gran éxito de público y la presencia de Sol Picó, Mal Pelo y Montse Colomé, entre otros. Culturas del Pirineo que ponen el foco en la danza. Allí estuvimos.

Se recordó, en esta ocasión, la historia del sexto centenario de la publicación del primer libro más antiguo de Europa contra la brujería (“Privilegis i Ordinacions de les Valls d’Àneu”, 1424). Todos los espíritus de la danza convocados para redimir la injusticia, mayoritariamente ejercida contra mujeres, a la que el espectáculo inaugural bailado por la joven compañía de IT Dansa y con una coreografía enérgica y resolutiva de Aleix Martínez, incorporó una mirada más amplia para reflexionar también sobre la persecución de otros colectivos. De hecho, el Festival arrancó unos días antes, para ir abriendo boca, de la mano del espectáculo “Supermedium” de Núria Guiu & Ingri Fiksdal. La presencia de coreógrafas y bailarinas fue, como correspondía, mayoritaria. Y sirvió de homenaje a su tenacidad y dedicación a este arte. Fue el caso de la pieza “Celebration” de Montse Colomé, que lleva presentando felizmente desde hace un par de años y en la que invita a la participación del público.

Uno de los ejes de interés del Festival es la conexión entre la danza tradicional y la contemporánea. Interesantes propuestas se pudieron ver: la primera fue “Rel i Grapa” de Víctor Pérez Armero y su hermano percusionista Raúl. Sirvió para reflexionar sobre esas conexiones, desde un plano más emocional y de comunicación humana. Luego llegó la valenciana Inka Romaní y su “Fandango Reloaded” con un heterogéneo grupo que unió trap, hip-hop y jotas. Todo con la intención de cuestionarse cómo sería posible que los más jóvenes lleven a la calle fandangos y patrimonio musical. Por fin, la investigadora y creadora artística Lara Brown hizo las delicias del numeroso público concentrado en una de las plazas de Esterri d’Àneu: defendió su propuesta desde el entusiasmo, superó con oficio algunos problemas técnicos, y sirvió para ejemplificar la importancia de la transmisión oral de los bailes y danzas populares, como por ejemplo hizo una vez concluido el espectáculo con el “ball de l’esquerrana”, propio del municipio y que se ejecuta en parejas.

Bailan los artistas


Sin duda, uno de los momentos excelentes de la edición 2024 fue la presentación de “La nit” (“La Noche”) de Mal Pelo y el trío de música Fortuny. Composiciones de Arnold Schönberg, Ernest Bloch y el reputado autor actual Joan Magrané sirvieron como contexto ideal para la introspección y el espíritu de conmoción a los que María Muñoz y Pep Ramis llevan su unión en el movimiento. Capaces como fueron de crear un clima austero, pero impactante vínculo trascendente en el interior de la Iglesia de Santa Maria d’Àneu en Escalarre (la Guingueta d’Àneu).

Y el de clausura fue, probablemente, el mejor de los espectáculos al lograr conjugar el recuerdo por las mujeres asesinadas acusadas de brujería y un canto a la libertad de las artistas a través del cual expresar los deseos más íntimos. Se trata de “Les filles de Lilit” (“Las hijas de Lilit”). Cuatro solos para hablar de otros tantos momentos extraídos de la literatura y la historia, en este orden: Anna Hierro representa Medea y la descarga de su frustración sobre los hijos. Con su movimiento entrecortado, gestos en ruptura, y una elegancia casi clásica a la que nos tiene acostumbrados la bailarina, destacó por abrirse paso en medio de una música jazz, tenazmente interpretada por la Barcelona Art Orchestra, con un ritmo y unos decibelios quizás algo de más, hasta el punto que enmascaraba un poco el sentido de las intérpretes. 

Muy destacadamente pasó en la segunda parte de Raquel Gualtero, que requería centrarse muy bien en su personaje: Lilit, la primera mujer, anterior a Eva, según la mitología, causante de todos los desvaríos hacia el hombre, posición desde la cual se la ha juzgado. Raquel despliega una intencionada coreografía de la pasión fatal, de la tentación y la venganza, con la que acentúa, casi hasta llevar al paroxismo esa antigua mirada, con un gesto expansivo, delicado en el detalle y extraordinaria presencia escénica. 

Fue Sònia Gómez la encargada de rememorar, en tercer lugar, la locura persecutoria de la Iglesia contra las mujeres libres, con una divertida ruptura estética y libertad expresiva que gusta tanto de ella. Para acabar con un contrapunto de esperanza que Carlota Gurt, la responsable de esta dramaturgia particular basada en el encargo de buscar textos sobre los que sostener la idea de esas coreografías, quiso para el espectáculo: Virginia Woolf y su “Orlando”. Los cuatrocientos años de existencia de un hombre que cambia de sexo. Interpretado por Sol Picó, apareció limitada por un vestuario que casi le impedía el movimiento, hasta ir liberándose poco a poco y quedar desnuda de torso. Más allá de su fuerza y determinación, Sol impregnó de profundo respeto su coreografía por todas las mujeres injustamente maltratadas a lo largo de la historia. Un espectáculo que merece ser revisitado, la primera ocasión será en Barcelona en diciembre.

Así bailaron las brujas a las que invocaban las artistas desde las plazas y recintos del Vall d’Àneu. Diez días de movimiento sin cortapisas, en un festival cuidado hasta el mínimo detalle y programado con inteligencia.

dijous, 2 de juliol del 2020

A tocar!

Baró d’Evel i convidats
Teatre Grec, 1 de juliol
Festival Grec 2020



No era el que haguéssim volgut


Pocs dies d’assaig; més una suma que no pas una unitat; certa irregularitat en el ritme; fina connexió narrativa; algunes imatges ja conegudes; i potser un parell de limitacions més, resultat del precipitat procés de creació i de les dificultats imposades per la pandèmia. Però la veritat: importa poc o gens ni mica, en aquest cas. Perquè Baró d’Evel ens va recordar perquè anem al teatre i quin és el miracle de les arts (i de la vida).

Acceptar el repte és la primera gosadia que els hem d’agrair. I que el Festival Grec els hi proposés. S’ha d’estar molt segur de la capacitat pròpia o una mica enfollit. I de les dues coses hi ha bastant. De la banda de les sobrades competències de la companyia de Camille Decourtye i Blaï Mateu Trias, les imatges plàstiques amb les quals juguen i que posen en relleu el més preuat de la condició humana: la fragilitat. Amb l’única recepta possible que Imma Colomer recita en paraules de Marina Garcés: la cura dels altres.

Del costat de la follia, l’acompanyament familiar de la filla dels artistes, Rita Mateu Decourtye; de l’avi Tortell Poltrona i un altre dels seus hereus: Roc Mateu Trias. Com per significar l’espai privilegiat on aquella màxima ètica proclamada és possible. I amb la inestimable aportació de Frederic Amat, dibuixant la complexitat del moment; els fados esquinçats de Lina i Raül Refree; la contundent guitarra de Nicolas Lafourest; i el joc escenogràfic de María de la Cámara i Gabriel Paré (Cube.bz). Completa aquesta nòmina excepcional les mans de Nico Baixas, interpretant un poema de J.V. Foix. Què havia de sortir malament amb una gent així?

Capítol a part mereix el solo de María Muñoz (Mal Pelo) perquè si alguna cosa hem après, aquests mesos, és sobre cossos vulnerables. I la dansa d’aquesta artista és sempre un contrast paradoxal entre fortalesa i delicadesa, entre exultació i introspecció. I la seva presència i el seu gest i moviments, una foscor esperançadora.

Així vam passar els pocs més de seixanta minuts de la inauguració que mai no haguéssim volgut per al Festival Grec: amb el record, l’emoció, el coratge i l’advertència. A poc a poc tot tornarà a una certa normalitat anormal. Esperem que en les jornades i mesos que han de venir, la dansa (de la vida), el teatre (de la vida), el circ (de la vida) ens recordin sempre on rau l’autèntica màgia, que no és altre lloc que en els cossos exposats als altres.
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Altres crítiques que he publicat sobre la companyia:

Falaise  Revista Susy-Q de danza, número 74



dissabte, 20 de febrer del 2016

7 lunas

María Muñoz y Niño de Elche
Mercat de les Flors, 18 de febrer de 2016


Publicat també al portal de crítics Recomana.cat
Artistas en la frontera

Cuando dos mundos creativos se cruzan puede suceder que fusionen en algo distinto o que simplemente sumen genialidades. Lo peor de experimentos así, por supuesto, es que uno acabe eclipsado por el otro. De manera que dos artistas grandes sólo deberían intentarlo si están dispuestos a ceder espacio al otro y con la determinación de contagiarse de sus postulados. Pues bien: en 7 lunas pasa todo lo bueno y algún milagro más. Tuvo buen ojo Juan Carlos Lérida, director artístico de Ciutat Flamenco de Barcelona, cuando hace dos años puso en contacto a la bailarina y coreógrafa María Muñoz de Mal Pelo y al cantaor (performance, activista y mil cosas más) Niño de Elche.

Para empezar ella ríe y canta. Y él se arranca con unos pasos de baile y grita de desesperación. La gran dama de la introspección se toma a broma casi 30 años de pulida y contenida danza contemporánea, se suma a esta fiesta desinhibida, mientras invita a su colega a jugar con algunos de los elementos escenográficos recurrentes en Mal Pelo: especialmente divertido resulta cuando en los sillones se colocan los cascos con cornamentas de animales bien conocidos por los seguidores de la compañía. Mientras tanto, él se atreve con una gesticulación que surge del interior, dibujo emocional de un baile que se expresa en el matiz, y con instantes expresivos casi inmóviles en los que una pequeña mueca, un movimiento sutil dice tantas cosas como el mejor de los gemíos. Y con su guitarra a cuestas acompaña una voz cantada de María Muñoz antes desconocida y muy sugerente; como el Niño de Elche gana en dominio espacial cuando hace del escenario espacio de expresión corporal en dúo.

No tiene mucho secreto lo que hacen, ésta es la verdad. Porque forma parte de su bagaje artístico. Son artistas acostumbrados a jugar en los límites de sus respectivos artes, convencidos que el de la frontera es el terreno fértil de lo contemporáneo. Y ese posicionamiento es el núcleo central, la razón de ser de esta pieza. Por eso saben que si se cruzan, todo lo que perderán juega a su favor.



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Aquest espectacle es va estrena a Catalunya a Fira Mediterrània 2015. Un dels seleccionats en l'Itinerari Recomana.cat



dijous, 23 de juliol del 2015

El cinquè hivern

Festival Grec de Barcelona 
Companyia Mal Pelo
Mercat de les Flors, 22 de juliol de 2015

Publicat al portal de crítics Recomana




La companyia Mal Pelo és una gran constructora d'espais escènics. Es tracta més d'un clima, un embolcall, una aparença general on submergir l'espectador, que no pas d'un artefacte evident. Hi ha una austeritat volguda, on hi conflueixen petits detalls artístics, fruit d'una composició on el treball de llums, imatge, dramatúrgia, so i vestuari actuen plegats, com un conjunt harmònic. D'això se'n beneficia “El cinquè hivern” i converteix el duo en una obra coral.

María Muñoz i Pep Ramis esperen. Hi ha un regust en aquests personatges que remet al teatre de l'absurd. Però si en l'imaginari de Samuel Beckett els rodamons estan segurs que arribarà quelcom, per poca esperança que tinguin en la seva grandesa; en el d'aquesta darrera producció de Mal Pelo es tracta més aviat d'una constatació. Vingui o no el següent hivern, el temps passa. Perquè són tres cavalls, en paraules d'Erri de Lucca, allò que dura la vida d'un humà.

El cinquè hivern” desplega aquí el seu dibuix coreogràfic: en un espai exquisidament delimitat i amb aquest argument tan específic. María Muñoz hi posa accents de necessitat en el gest dansat. El seu és un moviment implacablement pràctic, relligat a la terra, com per explicar que l'espera resulta absurda si no s'omple de realitat. Per la seva banda, Pep Ramis balla amb un esperit un pèl més somiador, com inconscient de la projecció que implica aquell moment, amb un desplaçament més determinat però menys carregat de significants. Representen una parella que junts, per cinquè hivern consecutiu, resten amatents. Cadascú amb una experiència de la situació. I en un mateix esdeveniment, viscut de manera singular.

De fet la seva espera simbolitza les etapes de la vida. El pas del temps és l'argument. L'espai on succeeix, el decorat. El ball amb què es mouen, la manera com omplen aquells vectors. Tres cavalls blancs cavalcant neu a través: ningú no els veu, ni té cap sentit la seva marxa. Això no importa. Perquè és en l'existència, pròpiament, on rau el misteri de la vida.
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Al número 4 de la Revista interactiva Proscenium podeu trobar un ampli reportatge sobre la companyia que he escrit abans de l'estrena de l'espetacle: aquí us la podeu descarregar gratis.

dissabte, 1 de febrer del 2014

La dansa del caçador: companyia Mal Pelo

L'esperança de vida d'una llebre
Companyia Mal Pelo / Maria Muñoz - Pep Ramis
Creació i interpretació Leo Castro, Enric Fábregas, Jordi Galí, Federica Porello, Pep Ramis

Mercat de les Flors, 30 de gener de 2014


Pots consultar la crítica a Núvol, el digital de cultura

diumenge, 26 de gener del 2014

Tots els noms

Mal Pelo – María Muñoz
Mercat de les Flors, 25 de gener de 2014


Bailar las palabras

Lo multidisciplinar debiera ser así: un diálogo tranquilo. Danza, texto, proyecciones y hasta andróminas ocupando la atención de la coreógrafa y bailarina María Muñoz. Pero siempre desde un discurso, a veces hecho de nombres, otras de gesto y movimiento. Un solo al que las palabras y la danza dan sentido. Y no cualquiera: el que nos constituye. Tu nombre y adjetivos. Aquello sobre lo que sustentamos identidad.

Hay tres grandes momentos de baile. Quizás quisiéramos más. Representan una pluma al viento, en caída libre, como vemos en varias ocasiones en la proyección. Es la delicadeza de lo corpóreo frente a esas palabras que determinan el significado de nuestras vidas. Con un acento: María explora en ese gesto la expresión irrenunciable de una lección aprendida con los años. No puede haber libertad sin (re)nombrar, (re)inventar, (re)hacer, (re)escribir, (re)dibujar...

Hay también tiempo para el humor en esta pieza: carcajada nerviosa por la actualidad de lo explicado; pero también porque es el reflejo de nuestras limitaciones, en una interpretación de actriz que alcanza el nivel del de la bailarina.

Y por fin, volar: porque no es de otra forma como se inunda de principio, el final de nuestras cosas. Porque cualquiera debería entender que una pieza escrita el 2010 está viva en lo contemporáneo de su corporalidad. Porque surge de la inquietud de esta gran artista; utiliza los instrumentos de su tiempo; y se presenta de manera transparente -como siempre pasa con lo sincero- a través del lenguaje universal del cuerpo: palabras que son danza.