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diumenge, 9 de febrer del 2020

Várvara

Bárbara Sánchez
07/02/2020 Festival Sâlmon - Mercat de les Flors

© Antonio Navarro Wijkmark

La puta liberada

La historia bíblica de María Magdalena es la de la mujer en falta. Un clásico del trato que ese texto dedica a la posición femenina. Desde Eva, la fundadora del linaje, siempre a la espera de salvación, que por supuesto viene de la mano de un ser masculino de probada belleza. Ahí está esa antigua ramera, la única entre los discípulos de Jesús, siguiendo sus dolorosos pasos hasta la cruz.

Bárbara Sánchez se fijó en esa circunstancia y como si de una reivindicación se tratara, reconstruye ese imaginario en su nueva producción: Várvara. Una chica que se contorsiona al ritmo bakala, tatuado su cuerpo de las insignias de aquel amour fou, no sabemos si nunca satisfecho.

Siempre resulta singular observar la coreógrafa y bailarina sevillana: con un torrente de pulsión y su determinación. Recrea un personaje nuevo, liberado. Aunque es bastante probable que se trate de algo más profundo: hay todo un imaginario en la pieza que remite a una actitud beata, de ritual y repetición que en determinados contextos culturales es fácil de reconocer. Este es uno de los aciertos más destacados: la (re)apropiación del simbolismo.

Por otro lado, y aunque los textos recitados, a veces, tengan algo de evidentes o son excesivamente crípticos, en otras ocasiones; hay un intento evidente de rasgar en la herida inconmensurable que genera el espacio entre feminismo y voto de obediencia eclesiástico. Elementos que se encarga de evidenciar que puedan tener su correlato, por antagónicos que nos parezcan. El secreto está en algo que por evidente, ni siquiera aparece en una sola frase del texto bíblico y que Bárbara asume sin complejos: es una mujer enamorada.

De ahí a la locura solo media un paso. Y es donde la performance encuentra su éxtasis, cuál misticismo laico, en una capacidad expresiva y de dibujo de la desesperación que la artista despliega magistralmente en el fragmento final de la obra.

dimarts, 8 de març del 2016

Somewhat Paler

Bárbara Sánchez
Sala Hiroshima, 5 de març de 2016



Absorber la tristeza

Hay piezas de danza que sugieren mucho más de lo que explican. Se trata de ese tipo de creaciones que podríamos denominar “todo lo que dice un cuerpo”. Y que es, por definición, distinto de lo que la palabra puede contar. En la diana de lo expresivo, la danza suele llevar una delantera extraordinaria por su estrecha relación con el propio organismo al que mueve y así centra con más facilidad el universo al que quiere referirse. Es el espacio inconmensurable entre la cosa y la palabra.

La bailarina sevillana Bárbara Sánchez, con la afilada dramaturgia de Jaime Conde-Salazar, se atreve con una exploración, desde diversos puntos de vista (una especie de arquetipos según ellos mismos cuentan), alrededor de los afectos relacionados con la pena. Muestran, desde el instante mismo de la entrada del público, tanto el acento de su desesperación; la huida hacia lo absurdo que a veces genera; como el triunfo de sobreponerse a ella. Hay tantas escenas como diversas exploraciones interpretativas lleva a cabo esta artista sobre esas ideas. Con versatilidad como principal característica, a cuerpo descubierto, segura de esa capacidad desnuda que tiene lo físico para entonar como nadie lo más profundo de lo sentido. Una experiencia que, certeramente, refleja modelos de manifestaciones ocultas y para la cual justamente se inventó el teatro: la (re)presentación de lo humano.

Resultado de una investigación en proceso, abierta por lo tanto en su estructura coreográfica, dibuja un extenso campo de trabajo en el que quizás deberá acentuar todavía más el afilado lenguaje del movimiento; acortar la duración de alguna escena; y ampliar simbólicamente con más imágenes las diversas “penas” con las que reflejar al espectador. Fiel, en todo caso, a ese sentido casi inaudito de cuando lo “corporizable” substituye a lo dicho. Un milagro, aceptémoslo, que solo logra la danza cuando deviene arte que absorbe.