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dilluns, 19 de gener del 2015

Ölelés

Jordi Cortés i Damián Muñoz
Mercat de les Flors, 18 de gener de 2014

Diez años, cien representaciones, es un tiempo suficiente para afirmar que estamos frente a una excepción. No es habitual en nuestro país encontrarnos con dos coreógrafos y bailarines persistentes, con impulso creativo y fuerza expresiva suficientes como para mantener durante tanto tiempo una obra rodando. Y menos con las dificultades técnicas que conlleva ésta.


RENCUENTRO(S)

En Ölelés, que tanto significa en húngaro “matanza” como “beso”, la construcción general goza de un apasionado clima muy cercano al texto original sobre el que se asienta: El último encuentro de Sándor Márai. Contribuye a ello el control de luces, la escenografía y la selección musical, pues generan en el espectador una intensa experiencia estética que juega a partes iguales entre la sencillez y el efectismo. Unas copas de vino y un par de sillones dan idea del contexto histórico y la psicología de los dos personajes, enfrentados entre ellos en el pasado y que cuatro décadas más tarde vuelven a rencontrarse. Jordi Cortés y Damián Muñoz están en la edad ideal en la que se sitúa la trama, ambos con un paisaje interior y una presencia escénica que solo la madurez y el cuidado de sí mismos pueden asegurar. Es probable que la flexibilidad y la capacidad dancística fueran algo mayores en su estreno, pero quedan perfectamente suplidas en las actuaciones que han podido verse en el Mercat de les Flors estos días por su pasión, entrega, comunión y perfecta sincronización. Recordemos que no se trata aquí tanto de recuperar una pieza, sino de volver a mostrar algo que nunca ha dejado los escenarios, de manera que en este tiempo se ha ido acumulando experiencia y matiz en los roles que dibujan. Y aunque la esencia tanto musical como del gesto coreográfico se mantiene, la profundidad del relato se incrementa gracias a ese tiempo transcurrido.

Se trata de una afrenta entre dos viejos amigos que tienen pendiente resolver el problema que les separó. Pero hay una luz, una paz espiritual con la que se sabe significar toda la obra. De manera tan determinada que hasta se transmite en los momentos de baile intenso y disputado entre ambos cuerpos, mientras intentan abrazar una victoria incierta. Es lo más destacado, junto a los silencios, los recitados de texto y algunas de las arias que suenan. Desde este punto de vista el rencuentro con la pieza, y por extensión entre los propios personajes y entre estos y el público, no muestra fisura alguna y confirma la calidad del trabajo. Pese a todo, los años nunca pasan en balde y tanto tiempo después de su estreno se acusa un cierto agotamiento en el movimiento y en la propia coreografía. Como un trabajo conocido, apunta ideas que se han podido ver en otros momentos de los propios bailarines, como de otros artistas y queda lejos de poderse considerar un hito, más allá de esa extensa vida de la que ha gozado. Solo una mirada más inocente, sin presupuestos anteriores, mejor casi sin información, creo que pueda captar mejor lo mucho que enseña. Desde esa perspectiva, su programación de nuevo es un acierto pues permite dibujar una historia de la danza que sin memoria de la representación no sería posible alcanzar.

Crítica publicada en la Revista Susy-Q número 53:

dijous, 31 de juliol del 2014

Best of you

La Intrusa Danza
Música en directe: Clara Peya
Caixaforum, 30 de juliol
Festival Grec de Barcelona 2014

Partitura emocionada
Versión en [CASTELLANO] al final del texto

Veure els dits de la pianista Clara Peya sobre l'instrument i els seus moviments corporals reforçant la percussió és com assistir a una lliçó de coreografia. El més essencial, que no és altra cosa que l'expressió, s'hi mostra d'una manera transparent, lúcida i desacomplexada. És l'emoció que acompanya per a l'ocasió la Intrusa Danza: Virginia Garcia i Damián Muñoz, dos cossos entregats a la manifestació d'aquells esclats compositius, a voltes des de la violència, altres cops dibuixant duos d'intensa sensibilitat i sempre creadors de partitures d'allò que de debò interessa en el joc a dos (o a tres, com aquí): els afectes.

Best of you, estrena a Barcelona al Caixaforum dins de les Nits d'Estiu i el Festival Grec, està impregnat del cúmul de tensions que generen els instants habitats i que provem (de vegades sense sentit) d'alleugerir de la millor manera: són acords violents que sonen entre Damián i Clara al piano; com les provocacions físiques que protagonitza amb Virgínia. No hi ha, és clar, cap resolució més enllà del propi vaivé de forces oposades, en un etern recomençar, tal i com s'esdevé en la vida quotidiana: pressions i relaxacions, desplaçaments i acostaments, fortor i suavitat, explosions i nimietats, llunyania i reconciliacions. Tot ballat amb l'elegància de la Intrusa Danza: amb la maduresa que dóna saber-se reconeixedors d'un bagatge coreogràfic dens i profund i amb la música extremadament delicada composada expressament per a la peça i decididament executada.

Potser, precisament perquè la dramatúrgia està molt centrada en aquelles anades i vingudes, resulta excessiu allargar l'espectacle fins a una hora: distribuït en seqüències de duració variable, això fa que de vegades caigui en una certa rutina narrativa. Al capdavall és així com funcionen les coses: per repetició, com si mai no aprenguéssim de l'última vegada. També la música, probablement, resulta massa intencionada i no deixa marge a l'espectador perquè l'obliga a sentir just allò que es vol mostrar. Però tot plegat, en tot cas, és només per assenyalar coses, petits detalls, que no allunyen Best of you de ser una aguda partitura emocionada.

--------------------------------------------------- [CASTELLANO]
Ver los dedos de la pianista Clara Peya sobre el instrumento y sus movimientos corporales reforzando la percusión es como asistir a una lección de coreografía. Lo más esencial, que no es otra cosa que la expresión, se muestra de una manera transparente, lúcida y desacomplejada. Es la emoción que acompaña para la ocasión la Intrusa Danza : Virginia García y Damián Muñoz , dos cuerpos entregados a la manifestación de aquellos estallidos compositivos, a veces desde la violencia, otras dibujando dúos de intensa sensibilidad y siempre creadores de partituras de lo que de verdad interesa en el juego a dos (o tres, como es éste el caso): los afectos .

Best of you, estreno en Barcelona en el Caixafórum dentro de las Nits d'estiu y el Festival Grec, está impregnado del cúmulo de tensiones que generan los instantes habitados y que probamos (a veces sin sentido) de aliviar de la mejor manera: son acuerdos violentos que suenan entre Damián y Clara en el piano; como las provocaciones físicas que protagoniza con Virginia. No hay, por supuesto, ninguna resolución más allá del propio vaivén de fuerzas opuestas, en un eterno recomenzar, tal y como ocurre en la vida cotidiana: presiones y relajaciones, desplazamientos y acercamientos, fortaleza y suavidad, explosiones y nimiedades, lejanía y reconciliaciones. Todo bailado con la elegancia de la Intrusa Danza: con la madurez que da saberse reconocedores de un bagaje coreográfico denso y profundo y con la música extremadamente delicada compuesta expresamente para la pieza y decididamente ejecutada.

Quizás , precisamente porque la dramaturgia está muy centrada en aquellas idas y venidas, resulta excesivo alargar el espectáculo hasta una hora: distribuido en secuencias de duración variable, esto hace que a veces caiga en una cierta rutina narrativa. Después de todo es así como funcionan las cosas: por repetición, como si nunca aprendiéramos de la última vez. También la música, probablemente, resulte demasiado intencionada y no deja margen al espectador porque le obliga a sentir justo lo que se quiere mostrar. Pero todo ello, en todo caso, es sólo por señalar cosas, pequeños detalles, que no alejan Best of you ser una aguda partitura emocionada.