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dilluns, 1 de juliol del 2013

10 años en movimiento

Trayectos, Zaragoza 30 de junio de 2013
Daniel Abreu
Los INnato

Cierra Trayectos 2013 en Zaragoza con un balance magnífico. De público asistente, pero sobretodo de sólidas propuestas que han ocupado las plazas de la ciudad. Plena celebración, por un milagro que en Barcelona no tiene continuidad segura (tendría que haberse celebrado este mismo mes de julio, pero la situación insostenible de la economía catalana lo ha postergado -si se puede llevar a cabo- al mes de noviembre). Así que doble celebración, por esos 10 años y por la resistencia, pese a todo.

Hay un impulso civilizador en estas propuestas de ciudades que danzan en espacios singulares, que parecería que las cuatro piezas de la jornada de clausura han venido a reafirmar. Apareció Daniel Abreu con un adoquín en la mano, como anticipando ese mensaje de construcción de un público no siempre acostumbrado a ver un solo como 18 birds, pero que se presta con la mejor de las voluntades a dejarse arrastrar. Y el resultado es una metáfora sobre la manera como la sociedad ha ido construyendo un espacio habitable, a golpe de dominación de la desbordante naturaleza, representada por sus violencias, determinaciones y dificultades, en el momento que deja en el suelo ese adoquín. Una ciudad construida a base de forzar una cierta artificialidad, como el bailarín genera instantes y desplazamientos alejados de lo habitual, forzadamente desnaturalizados, precisamente como acto civilizador. Somos en tanto en cuanto renunciamos a nuestra constitución primitiva, la más cercana a lo natural; como la danza se aleja del gesto cotidiano. Algo así como representa hacerlo tozudamente en medio de las plazas, aunque sólo sea una vez al año.

Reforzó esa idea la segunda propuesta que se vio en la Plaza San Felipe de la compañía Los INnato, premio al mejor dúo en el Certamen SóLODOS En Danza de Costa Rica con Etérea y actualmente de gira por España. Se trata de una composición de alta complejidad y coordinación física, llevada a cabo por dos bailarines a quien deberemos seguir con atención: Marko Fonseca y José Raúl Martínez. Hay una proximidad al imperativo categorial kantiano "haz lo que debas" que lleva el discurso de este dúo desde la lógica del poder-autoridad al de poder-compartido, con intensos momentos de conexión física, amortiguados por la belleza de las figuras que van creando, y que confirmarían la hipótesis formulada: la necesidad de doblegar el espíritu de agresión de la constitución humana, en favor del de cooperación, si de verdad -como Goya, necesaria cita en esta ciudad- queremos que una cierta superación de la razón haga posible el acto creativo. Sin duda se trata de una compañía imprescindible.


La Macana
Trayectos regresó a la Plaza San Roque para cerrar su periplo por este año. Allí nos esperaba la compañía gallega La Macana con la pieza Drown The Road, un ejemplo de danza de alta compromiso físico que encandiló por su resolución y energía. Las cosas que la civilización, en ese impulso creador, puede llegar a imaginar sobrepasan los límites que el propio cuerpo marca, hasta el extremo que en ocasiones, viendo bailar Alexis Fernández y Julio César Iglesias parece que no se tratara más que de un holograma o una quimera visual, irrealizable, imposible, a la vez que extrañamente intensa. Arte como proyección de un deseo de superación, del aún más y mejor, más alto, más fuerte, más lejos, marcado a fuego en la propia esencia del hecho humano. 

Como lo es en Nosotros la celebración de la felicidad, de la suerte de estar vivo, a través de la generación de momentos de auténtica diversión, hilarantes y absurdamente simpáticos. Ya pudimos ver en su versión Cuatro x Cuatro el sábado esta compañía mexicana, transformados (nunca mejor utilizado este verbo) para la ocasión en Moving Borders. Cerraron la tarde y dejaron en los espectadores las ganas de más, con ansias de seguir con ese proceso civilizador, de ocupar más plazas y de seguir danzando mínimo otros 10 años más en Zaragoza.


Moving Borders

diumenge, 30 de juny del 2013

Trayectos Zaragoza 2013

Zaragoza, sábado 29 de junio del 2013

Buenos e interesantes contrastes ofreció la segunda tarde de Danza Trayectos por las calles de Zaragoza. Con aportaciones diversas, desde la danza más emocional al circo contemporáneo, éste con esa auténtica revolución conceptual en la que está sumergido y que lo sitúa en cartel destacado del gesto y el movimiento. Cuatro espectáculos todos ellos repletos de sensibilidad, calidad técnica y compromiso. Pero vayamos por partes:


1) LaMov: compañía referente del panorama aragonés, inauguró la tarde con una auténtica bomba emocional, el dúo Nosotros interpretado por Elena Gil y Mattia Furlan. Tuvieron que emplearse a fondo, con un esfuerzo increíble para lograr crear el clima adecuado para su pieza, en una plaza de San Bruno llena y sin las condiciones técnicas suficientes, porque sin linóleo en el suelo resultaba de alto riesgo algunos de los pasos que ejecutaban. Acompañados por la música de transición al barroco de un autor desconocido del sigo XV, y con un silencio casi espectral como el que consiguieron, rindieron el público a la poética de un paso a dos repleto de reflexión, extraordinariamente compuesto, con momentos de cauce energético intenso, y que la pareja supo transmitir con sencillez y resolución.

2) Trasladados al solar de la calle San Agustín fue el turno de Joan Català, a quien esta temporada en Barcelona tuvimos la oportunidad de descubrir junto a Lali Ayguadé, en la pieza Little Me. Proveniente del mundo del circo, investiga con resolución en la zona de confluencia con la danza, que no es otra que la del gesto contemporáneo. Un arriesgado ejercicio de memoria personal, Lo Pelat, con un tronco enorme que mantiene en equilibrio sobre su cuerpo, dispuesto cada momento que pasa a crear mejor y mayor complicidad con el público, rendido éste a su simpatía y originalidad.

3) La compañía mexicana Cuatro x Cuatro fue la primera en actuar en el recinto del Centro de Historias, el último espacio de la tarde, donde esperaba al público una nueva propuesta de danza contemporánea plena de sentido y originalidad: cuatro bailarines, desplazándose (esta vez sí, sobre un linóleo) normalmente en ejecuciones que probablemente tuvieran una buena parte de improvisación: Inacabado V4. Y en las que señalaban lo sustancial de la soledad humana en medio de la sociedad: cuerpos que se mueven con su propio ritmo y significado, para solo de vez en cuando interaccionar entre ellos, no siempre para crear posiciones armónicas o de coherencia colectiva, probable sentido intencionado de la pieza y que finalizaron invitando a participar del juego a un numeroso grupo del público. Con esa constancia de lo colectivo: bullicioso transitar de vida, en la búsqueda individual del propio gesto.



4) Y finalizó la tarde la compañía francesa IETO con su obra Inspiration. Dos interpretes del circo contemporáneo, dispuestos a agasajar con su propia felicidad, en los equilibrios que ejecutan. En la primera parte con sus cuerpos entrelazados, en la segunda con unas estructuras de madera que el público maravilló que no hubieran caído varias veces sobre ellos o les hubiera enganchado las manos. Una auténtica gozada ver el trabajo de Fnico Feldmann y Mosi Espinoza: complicidad y riesgo.

Y es que circo y danza, o ambos por su lado, hicieron que esa tarde zaragozana -como se dijo muy acertadamente por megafonía al final de los cuatro espectáculos- la vida fuera algo más bella.